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Investigar para aprender

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Proyecto documental integrado: Leer e investigar una obra clásica

Artículo. Investigar en el Bachillerato

Artículo. Investigar en el Bachillerato

Revista Textos, nº 59. Ed. Graó. Investigar para aprender.

Coordinadoras Amparo Tusón e Ysabel Gracida

 

La investigación: el eje motivador de un currículo integrado. Capacidades en el Bachillerato

Mercedes Laguna González

 Resumen

   La idea fundamental de este artículo es que en el Bachillerato la investigación cobra un papel decisivo, tanto para el estudiante como para el profesor. La autora propone que el proceso de enseñanza-aprendizaje coincida en esta etapa con un proceso de investigación, cada vez más abierto a la interdisciplinariedad, y que en este recorrido el alumno sea, de manera efectiva, el sujeto agente de su formación. El método implica crear contextos de aprendizaje significativos en los que se aprenda a aprender y a enseñar; en donde el trabajo en equipo, mucho más que trabajo en grupo, sea un esfuerzo colaborativo que procure la adquisición de metas entre iguales. La segunda parte ofrece, a manera de ejemplo, una secuencia didáctica que integra, en torno al proceso de investigación, los contenidos, objetivos y criterios de evaluación propios de la asignatura de Lengua castellana y literatura en el Bachillerato, a la vez que lanza cables interdisciplinares.

 Palabras clave

Aprender a aprender. Investigación. Currículo integrado. Interdisciplinariedad. Contextos de aprendizaje significativos. Trabajo colaborativo.

       Introducción

 Aprender a investigar. Investigar para aprender. He aquí una acción de idea y vuelta, fundamental en el proceso de enseñanza-aprendizaje de todas las etapas educativas. Queremos subrayar en este artículo que en el Bachillerato la investigación cobra un papel decisivo, tanto para el estudiante como para el profesor.

Los alumnos y alumnas de Secundaria Postobligatoria que se preparan para la Universidad, la inserción en el mundo laboral, o la continuidad de sus estudios en el campo de la Formación Profesional, pueden encontrar en los proyectos de investigación la motivación que necesitan  para convertir unos contenidos tediosos en algo vivo, significativo; por lo menos, digno de ser conservado en la mente más allá del día y la hora del examen; y esto porque se habrán transformado en contenidos entrelazados con destrezas y capacidades, puestos a su servicio.

 Y no solo los alumnos necesitan la investigación como metodología unificadora; también los profesores pueden encontrar en ella una tabla de salvación para llegar a buen puerto. Supone la unión entre los aspectos lúdicos, motivadores y gratificantes de la enseñanza y la exigencia del esfuerzo y el trabajo constantes que son necesarios para la adquisición del conocimiento.

Todo porque la investigación  ̶ bien preparada y dirigida, por parte del profesor; adecuadamente asumida como tarea por el alumno ̶  lleva implícita una posibilidad que funciona como meta atrayente: el germen de lo que los filósofos de la ciencia llaman el momento del descubrimiento. La posibilidad de construir conocimiento y construir cultura. Algo bastante diferente a la asimilación memorística y a la devolución de copia y pega que suponen las pruebas de evaluación tradicionales. Las clases se convierten de esta manera en talleres en donde se aprende a aprender en equipo, mientras se investiga y se comunican los resultados de la investigación.

 También porque la investigación fortalece la voluntad y agudiza el ingenio; requiere sujetos que activen su paciencia y sean sistemáticos, y no admite agentes que buscan la inmediatez de unos resultados que no han sido contrastados.

No estamos hablando solo de ciencias experimentales ni solo de ciencias exactas; los componentes y las consecuencias de la investigación, que hemos señalado, se dan también en el campo de las humanidades, y concretamente en el ámbito de la Lengua y la Literatura. Enseñar literatura investigando, pero también, y a la vez, enseñar y aprender lengua; conectar saberes de manera interdisciplinar; que los alumnos sepan contestarse unos a otros, con argumentos basados en la experiencia, cuando alguien pregunte: "¿Para qué sirve la gramática? ¿Por qué tengo que leer yo a estos autores si sus obras no me interesan y son difíciles?"

Lo intentaremos; investigaremos cómo podemos formar estudiantes de Bachillerato que aprendan a través de tareas y proyectos de investigación integrados, abiertos a la interdisciplinariedad, y que consigan un aprendizaje significativo.

 

  1. Investigar en el Bachillerato. La perspectiva de un currículo integrado

La investigación en la Enseñanza Secundaria requiere una condición general para su adecuada imbricación dentro del quehacer diario en las aulas. Esta condición general se traducirá después en varias condiciones específicas y tendrá una serie de consecuencias, altamente positivas, tanto para el rendimiento de los alumnos como para la satisfacción de los profesores. La condición general a la que nos referimos consiste en una acertada concreción del currículo, que lleva pareja la integración, cada vez más explícita y sistemática, de los distintos ámbitos a los que afecta. Por tanto, la tarea fundamental de los docentes en este campo será observar, para ver, cuáles son las implicaciones del currículo, cuáles son las necesidades de contextualización; captar las relaciones y establecer conexiones enriquecedoras. Y, desde luego, ordenar y organizar todo esto en una red compleja, pero ágil, densa de contenido, aunque, a la vez, facilitadora, que actúe como centro de interés.

 Es una tarea que puede surgir de las experimentaciones y reflexiones de profesores y profesoras en el nivel individual, o bien, del trabajo en equipo, pero que habrá de terminar siempre en la mejora de los documentos comunes, y, en consecuencia, en la optimización del proceso de enseñanza-aprendizaje.

           Investigar a partir de un currículo integrado

La primera condición específica es que el proceso de enseñanza-aprendizaje coincida con un proceso de investigación, y que en este recorrido el alumno sea, de manera efectiva, el sujeto agente.  Para conseguirlo, hemos de establecer de forma clara los tres ejes del currículo integrado, de tal manera que nos situemos en su perspectiva, y los tengamos como horizonte:

  • En primer lugar, la normativa del Bachillerato, el currículo: objetivos, criterios de evaluación, metodología, principalmente.
  • Después, la contextualización y la organización didáctica, concretada en la anticipación de los criterios de evaluación y los indicadores asociados a ellos, la estructuración del proceso en torno al resultado final, mediante el establecimiento de TAREAS motivadoras y el diseño de secuencias didácticas.
  • Y, como circunstancia que optimiza los dos ejes anteriores y se convierte en su resultado final, la creación de contextos privilegiados de aprendizaje.