Categoría en Investigar para aprender

En la formación inicial. Investigando

En la formación inicial. Investigando

Aprender investigando, investigar para aprender: el punto de vista de los futuros docentes. Una investigación en el marco de la formación inicial de Magisterio y Psicopedagogía

  F.J. Pozuelos y G. Travé   

Facultad de Ciencias de la Educación. Universidad de Huelva

Revista Investigación en la Escuela, 2004 (Universidad de Sevilla)

Se presentan en este artículo algunos resultados parciales de la investigación rea­lizada en cinco aulas universitarias que poseen como denominador común la imple­mentación de propuestas de enseñanza y aprendizaje basadas en la investigación. Se pretende con ello reflexionar sobre cómo los estudiantes universitarios, futu­ros docentes, viven, perciben y conciben este tipo de metodologías y qué posibili­dades otorgan a su posterior desarrollo en la enseñanza básica.

Crear contextos de aprendizaje

Crear contextos de aprendizaje

Crear contextos de aprendizaje en el marco de las bibliotecas escolares. Lectores, investigadores, creativos y críticos

Mercedes Laguna González

Resumen

            Este artículo presenta la biblioteca escolar desde una perspectiva doble. La primera enlaza con la renovación constante en el campo de las tecnologías de la información y la comunicación; los cambios producidos  han convertido la biblioteca física en todo tipo de bibliotecas virtuales y los libros en textos digitalizados e hipertextos que conectan palabras y realidades. La segunda perspectiva considera las bibliotecas -y las posibilidades que encierran- como lugares abiertos y flexibles que pueden convertirse en un ámbito privilegiado de aprendizaje. Formar lectores, investigadores, creativos y críticos es la tarea del docente que planifica conexiones entre las materias, que diseña secuencias y unidades didácticas con las que los alumnos y alumnas tienen la oportunidad de recoger el tesoro de la tradición heredada, profundizar en él y renovarlo.

En la última parte se adjuntan, a modo de ejemplo, las referencias de algunos de los materiales elaborados en torno a los libros y los textos, así como los enlaces a las páginas web en donde están publicados.

Palabras clave

Biblioteca. Textos e hipertextos. Aprendizaje significativo. Investigar. Crear. Ser crítico. Competencia comunicativa.

Introducción

                La Biblioteca es un recurso fundamental para los centros educativos, lo sabemos bien los que nos dedicamos a la enseñanza, especialmente los que coordinamos el Proyecto de Lectura y Biblioteca o participamos en él. Sin embargo, con el término "biblioteca" nos referimos, por extensión, a todos los tipos de bibliotecas, a todos los tipos de libros, y a todas las variedades de textos. Esta es la primera perspectiva desde la que quiero considerar la biblioteca.

            Mi segundo enfoque, esencial, en mi opinión, es la conexión de la biblioteca escolar con la práctica docente: su relación con el currículo y, por tanto, su papel en el aprendizaje de los alumnos y alumnas.

            La Biblioteca puede convertirse en un ámbito privilegiado de aprendizaje, aunque, por sí misma, sin la dinamización y el uso adecuado, puede no serlo. Puede tratarse, eso sí, de un recurso más del centro, absolutamente imprescindible, pero que no implique la adquisición de conocimiento ni aprendizaje per se. Para conseguirlo, es necesaria una buena planificación de cada uno de los profesores en sus materias, de los distintos grupos y niveles de organización (ciclos, departamentos, áreas), así como de los proyectos del centro, en especial el Proyecto de Lectura y Biblioteca. Es preciso que el uso de la biblioteca gire en torno a la concreción y el desarrollo del currículo, aunque, también, urge que comprendamos de una vez que el currículo que han de asimilar -de manera significativa- nuestros alumnos y alumnas no termina con el currículo formal, y que las competencias básicas se adquieren unidas a los currículos informal y no formal.

            Son tres los puntos fundamentales de unión entre las bibliotecas y el currículo: 1.- La formación de lectores y escritores investigadores. 2.- La formación de lectores y escritores creativos. 3.- La formación de lectores y escritores críticos.

            Estos tres objetivos parten de un uso de la biblioteca como escenario alternativo a las aulas (o a las aulas entendidas según la organización tradicional[1]), como un contexto privilegiado para el aprendizaje que nos sirve no solo para hacer actividades puntuales de animación a la lectura, sino como centro, físico y virtual, impulsor y facilitador de los procesos que conducen a la adquisición significativa de conocimiento, incluso a la creación de cultura.

 

  1. Biblioteca y bibliotecas. El tesoro de la memoria

            Comenzamos explicando de qué modo entiendo yo la biblioteca y su papel en un centro de enseñanza, y más adelante abordaré el tema de las competencias básicas y su relación con este tipo de biblioteca escolar.

            Biblioteca significa etimológicamente lugar donde se guardan los libros, a disposición de que quien quiera leerlos o consultarlos; este conjunto de libros, seleccionado, catalogado y custodiado, está unido intrínsecamente a la información y al conocimiento. Su consulta, por la apertura y la gratuidad, supone que el saber puede estar al alcance de una gran mayoría de personas. En las bibliotecas escolares esperan a los alumnos y alumnas libros de consulta y libros de lectura. En los estantes de las bibliotecas universitarias los estudiantes pueden encontrar las últimas publicaciones ligadas a sus campos de investigación, en versiones originales. La carestía de los libros y la suscripción a las revistas científicas ya no es un obstáculo para ser un buen investigador o un buen profesional.

            Hoy sabemos que hay muchos tipos de bibliotecas, y que no solamente son distintas por los temas sobre los que se centran, las instituciones que las sustentan, los niveles de educación a los que se adecuan. El cambio radical en los últimos años ha sido la apertura de la biblioteca a la Red de redes virtuales. Y no solamente porque los catálogos de libros en papel estén a disposición, mediante bases de datos on-line, de los cibernautas -que ya es un logro y un servicio considerables-, sino porque el libro, los libros, la prensa y las revistas, tanto las divulgativas como las especializadas han adquirido un soporte nuevo -aún sin abandonar el papel. Hoy los textos se convierten, si tienen un formato digital, la mayoría de las veces en hipertextos; son textos que establecen conexiones entre sí: palabras que llaman a otras, conceptos que se explican con otros; lugares que hablan de sí mismos; historias que se cruzan con otras. De esta manera, la principal novedad es que el texto pierde su lectura lineal (por lo menos, corre el "peligro" de perderla) para abrirse a una lectura multidimensional, que puede ser beneficiosa, fructífera en algún sentido, aunque en otros también, hemos de reconocerlo, supone, dispersión y la posibilidad de atender a llamadas publicitarias que no tienen que ver con la lectura[2].

            En realidad, si somos precisos, la biblioteca significa el conjunto de documentos (o recipientes) que acogen el saber y la cultura que las distintas sociedades y civilizaciones han ido atesorando. La Biblioteca es el baúl versátil y flexible que guarda el tesoro de la memoria para ser comprendido, interpretado y reinventado. El uso de las bibliotecas -de las bibliotecas y los textos- está en la base del proceso de investigación, de la asimilación del conocimiento y de la creación de cultura. Es el modo y el camino para que los alumnos sean los sujetos activos de su propio aprendizaje.

            Nuestra principal función como educadores es conectar los libros y los textos con la vida. Sabemos muy bien por las pruebas PISA que los textos son diversos también, no solamente por los distintos soportes en los que se ofrecen al lector, y no solo por la diversidad de su tipología en cuanto a ámbitos, intención, géneros y formas de elocución, sino que es diversa también su utilización o no del material lingüístico, la inclusión de los elementos no verbales, de las imágenes y el sonido.

            Un lugar especial debería tener la biblioteca constituida por personas que actúan como libros vivos, a través de la literatura de transmisión oral, incluso, deberíamos conceder atención destacada al libro vivo que llega al alumno y la alumna todos los días a través de su maestro, de su profesor o profesora.

"La biblioteca, considerada como fuente (física, virtual, potencial, motivadora) de recursos para el aprendizaje, es un instrumento clave que nos ayuda a comprender la ubicación real del ámbito académico en la vida de nuestros alumnos. La finalidad última de la enseñanza en secundaria es preparar a los alumnos para la autonomía de la vida adulta, preparar, por tanto, personas competentes para enfrentarse a las tareas profesionales, de formación o de investigación que les esperan tras el paso por el colegio o el instituto. En consecuencia, tanto las tareas que proponemos en el aula como las actividades que proyectamos en torno a la biblioteca deben ser tareas contextualizadas, que tengan que ver con la vida, que impliquen directamente a los alumnos, que busquen la adquisición de las competencias básicas que los convertirán en personas autónomas, críticas, en ciudadanos capaces de vivir en sociedad (una sociedad a la que quieren, ahora y en el futuro, mejorar)". (Laguna, 2009).

            

  1. Investigadores, creativos y críticos

            Nos hemos preocupado en el ámbito educativo, durante mucho tiempo, por la relación entre lectura y comprensión, tanto la literal como la interpretativa. Desde luego, no podemos olvidar este objetivo, que constituye, además, una de las destrezas clave de la competencia comunicativa. Pero en este artículo nos detenemos en otras facetas de la lectura de los textos, que tendrían que ser consecuencias directas de aquellas. La lectura de un amplio y variado tipo de textos por parte de nuestros alumnos debería conducirlos a ser investigadores, a ser creativos y a ser críticos.

            Formamos lectores y formamos investigadores. Los objetivos serán aprender a buscar, seleccionar y a procesar información, para construir el conocimiento. Los modelos de enseñanza constructivistas "hacen hincapié en las formas de incrementar el impulso innato de los seres humanos, de comprender el mundo, obteniendo y organizando información, percibiendo problemas, generando soluciones y elaborando conceptos y un lenguaje que permita transmitirlos"[3].

            Es tarea de los docentes presentar el proceso de aprendizaje de los alumnos como el enfrentamiento con un problema que han de resolver, utilizando todos los medios a su alcance, algunos que ya funcionan como instrumentos, recibidos de la tradición cultural-científica,  y otros, incluso, que pueden crear ellos.

[1] Cuando un aula se convierte en un punto de acceso (o múltiples puntos de acceso) a las bibliotecas virtuales; cuando un aula actúa como taller de escritura, o como laboratorio de investigación; cuando utilizamos una visita virtual a un museo, o el recorrido de búsqueda que hemos diseñado, para preparar las condiciones adecuadas mediante las cuales los alumnos y alumnas aprenden a resolver problemas complejos conectados con la vida, empiezan a hacer inferencias, aprenden a investigar y a construir conceptos, o prueban a escribir un texto con intención literaria, entonces estamos convirtiendo el escenario del aula en un ámbito privilegiado de aprendizaje.

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[2] Tendríamos que tenerlo en cuenta en la educación de nuestros alumnos y alumnas. Es muy bueno proporcionarles todo tipo de aperturas a distintos textos y comunicaciones, pero también es necesario y urgente que los dotemos de capacidades para navegar por esos mares tempestuosos.  

[3] Joyce, B. y Weill, M. (2002): Modelos de enseñanza. Edición original en inglés 1999. Barcelona. Gedisa.

Artículo. Investigar en el Bachillerato

Artículo. Investigar en el Bachillerato

Revista Textos, nº 59. Ed. Graó. Investigar para aprender.

Coordinadoras Amparo Tusón e Ysabel Gracida

 

La investigación: el eje motivador de un currículo integrado. Capacidades en el Bachillerato

Mercedes Laguna González

 Resumen

   La idea fundamental de este artículo es que en el Bachillerato la investigación cobra un papel decisivo, tanto para el estudiante como para el profesor. La autora propone que el proceso de enseñanza-aprendizaje coincida en esta etapa con un proceso de investigación, cada vez más abierto a la interdisciplinariedad, y que en este recorrido el alumno sea, de manera efectiva, el sujeto agente de su formación. El método implica crear contextos de aprendizaje significativos en los que se aprenda a aprender y a enseñar; en donde el trabajo en equipo, mucho más que trabajo en grupo, sea un esfuerzo colaborativo que procure la adquisición de metas entre iguales. La segunda parte ofrece, a manera de ejemplo, una secuencia didáctica que integra, en torno al proceso de investigación, los contenidos, objetivos y criterios de evaluación propios de la asignatura de Lengua castellana y literatura en el Bachillerato, a la vez que lanza cables interdisciplinares.

 Palabras clave

Aprender a aprender. Investigación. Currículo integrado. Interdisciplinariedad. Contextos de aprendizaje significativos. Trabajo colaborativo.

       Introducción

 Aprender a investigar. Investigar para aprender. He aquí una acción de idea y vuelta, fundamental en el proceso de enseñanza-aprendizaje de todas las etapas educativas. Queremos subrayar en este artículo que en el Bachillerato la investigación cobra un papel decisivo, tanto para el estudiante como para el profesor.

Los alumnos y alumnas de Secundaria Postobligatoria que se preparan para la Universidad, la inserción en el mundo laboral, o la continuidad de sus estudios en el campo de la Formación Profesional, pueden encontrar en los proyectos de investigación la motivación que necesitan  para convertir unos contenidos tediosos en algo vivo, significativo; por lo menos, digno de ser conservado en la mente más allá del día y la hora del examen; y esto porque se habrán transformado en contenidos entrelazados con destrezas y capacidades, puestos a su servicio.

 Y no solo los alumnos necesitan la investigación como metodología unificadora; también los profesores pueden encontrar en ella una tabla de salvación para llegar a buen puerto. Supone la unión entre los aspectos lúdicos, motivadores y gratificantes de la enseñanza y la exigencia del esfuerzo y el trabajo constantes que son necesarios para la adquisición del conocimiento.

Todo porque la investigación  ̶ bien preparada y dirigida, por parte del profesor; adecuadamente asumida como tarea por el alumno ̶  lleva implícita una posibilidad que funciona como meta atrayente: el germen de lo que los filósofos de la ciencia llaman el momento del descubrimiento. La posibilidad de construir conocimiento y construir cultura. Algo bastante diferente a la asimilación memorística y a la devolución de copia y pega que suponen las pruebas de evaluación tradicionales. Las clases se convierten de esta manera en talleres en donde se aprende a aprender en equipo, mientras se investiga y se comunican los resultados de la investigación.

 También porque la investigación fortalece la voluntad y agudiza el ingenio; requiere sujetos que activen su paciencia y sean sistemáticos, y no admite agentes que buscan la inmediatez de unos resultados que no han sido contrastados.

No estamos hablando solo de ciencias experimentales ni solo de ciencias exactas; los componentes y las consecuencias de la investigación, que hemos señalado, se dan también en el campo de las humanidades, y concretamente en el ámbito de la Lengua y la Literatura. Enseñar literatura investigando, pero también, y a la vez, enseñar y aprender lengua; conectar saberes de manera interdisciplinar; que los alumnos sepan contestarse unos a otros, con argumentos basados en la experiencia, cuando alguien pregunte: "¿Para qué sirve la gramática? ¿Por qué tengo que leer yo a estos autores si sus obras no me interesan y son difíciles?"

Lo intentaremos; investigaremos cómo podemos formar estudiantes de Bachillerato que aprendan a través de tareas y proyectos de investigación integrados, abiertos a la interdisciplinariedad, y que consigan un aprendizaje significativo.

 

  1. Investigar en el Bachillerato. La perspectiva de un currículo integrado

La investigación en la Enseñanza Secundaria requiere una condición general para su adecuada imbricación dentro del quehacer diario en las aulas. Esta condición general se traducirá después en varias condiciones específicas y tendrá una serie de consecuencias, altamente positivas, tanto para el rendimiento de los alumnos como para la satisfacción de los profesores. La condición general a la que nos referimos consiste en una acertada concreción del currículo, que lleva pareja la integración, cada vez más explícita y sistemática, de los distintos ámbitos a los que afecta. Por tanto, la tarea fundamental de los docentes en este campo será observar, para ver, cuáles son las implicaciones del currículo, cuáles son las necesidades de contextualización; captar las relaciones y establecer conexiones enriquecedoras. Y, desde luego, ordenar y organizar todo esto en una red compleja, pero ágil, densa de contenido, aunque, a la vez, facilitadora, que actúe como centro de interés.

 Es una tarea que puede surgir de las experimentaciones y reflexiones de profesores y profesoras en el nivel individual, o bien, del trabajo en equipo, pero que habrá de terminar siempre en la mejora de los documentos comunes, y, en consecuencia, en la optimización del proceso de enseñanza-aprendizaje.

           Investigar a partir de un currículo integrado

La primera condición específica es que el proceso de enseñanza-aprendizaje coincida con un proceso de investigación, y que en este recorrido el alumno sea, de manera efectiva, el sujeto agente.  Para conseguirlo, hemos de establecer de forma clara los tres ejes del currículo integrado, de tal manera que nos situemos en su perspectiva, y los tengamos como horizonte:

  • En primer lugar, la normativa del Bachillerato, el currículo: objetivos, criterios de evaluación, metodología, principalmente.
  • Después, la contextualización y la organización didáctica, concretada en la anticipación de los criterios de evaluación y los indicadores asociados a ellos, la estructuración del proceso en torno al resultado final, mediante el establecimiento de TAREAS motivadoras y el diseño de secuencias didácticas.
  • Y, como circunstancia que optimiza los dos ejes anteriores y se convierte en su resultado final, la creación de contextos privilegiados de aprendizaje.

Argonautas del aprendizaje

Argonautas del aprendizaje

Argonautas del aprendizaje

Mercedes LAGUNA GONZÁLEZ

Capítulo 1

De estudiar de memoria a aprender investigando

¿Y qué serán -y quiénes serían- los “argonautas”? ¿Y cómo será eso del aprendizaje en unas aulas como las nuestras llenas de desmotivación y distracciones? Y digo “desmotivación” en singular, con su sustantivación abstracta a cuestas, y me refiero a las distracciones en plural, porque, aunque también procede de la acción de un verbo, y el nombre resulta abstracto, las “distracciones” son múltiples y variadas, muchas de ellas bastante concretas.

Continuamos, ya que el inicio ha quedado como un comentario lingüístico tratando de asuntos educativos (también sociales y psicológicos), con el foco puesto en las palabras. “Des-motivar” y “dis-traer”2: dos palabras derivadas de verbos, en donde la acción positiva se ha convertido en la acción contraria al añadir un morfema derivativo prefijo que significa oposición, o, si queremos, “romper lo hecho”.

Motivar es otorgar motivos. Dice el Diccionario de la Real Academia que “motivo” como adjetivo significa “que mueve o tiene eficacia o virtud para mover”. Y, como sustantivo, “la causa o la razón que mueve para algo. Así, “motivar es dar causa o motivo para algo”. Dar o explicar la razón o motivo que se ha tenido para hacer algo. Influir en el ánimo de alguien para que proceda de un determinado modo. Estimular a alguien o despertar su interés”. (RAE). Por tanto, para los docentes, motivar tendría que significar “dar razones” para aprender. Es verdad que tendrían que venir de casa “motivados”, como deberían venir tras haber desayunado bien, y después de un largo y reparador sueño.

Ciertamente, es “des-motivante” para los profesionales de la educación “clamar” en el desierto, sentir que los alumnos y alumnas están lejos, distantes, aunque a veces te miren, y aunque callen. Es una travesía difícil y complicada para los profesores el tener que enseñar contenidos y la necesidad urgente de enseñar a aprender. Es nuestra búsqueda, incansable, del vellocino de oro, a pesar de que casi nadie se da cuenta de que somos Jasón comandando en medio de inclemencias y peligros, ni de que hemos encargado al propio Argos que nos construya la nave. Los obstáculos mayores para la navegación son las “distracciones”, como decíamos al comienzo; ocasionan que el barco apenas se mueva (y en el peor de los casos, incluso, que sucumba en una tempestad).

Ya que estamos en el Argos, busquemos el vellocino de oro, y tratemos de quitar el prefijo dis- a la acción de traer y atraer. Cómo atraer hacia el esfuerzo que supone atender, practicar, aprender a hacer, comprender contenidos y aprender a ser. “Distraer” es “apartar la atención de alguien del objeto a que la aplicaba o a que debía aplicarla” (RAE). Aún más plástico es el significado del sustantivo, derivado ya en latín: distractio, -ōnis, que significaba 'separación'. Y, en español, decimos que “una distracción” es algo que “atrae la atención apartándola de aquello a que está aplicada”.

Todo indica, pues, que es preciso en las aulas llenas de adolescentes, a veces apáticos y dispersos, fomentar la atención activa y, para eso, el vellocino de oro que se busca en esta nave es el método de la investigación motivadora y atrayente, y, en consecuencia, para los docentes, significa la búsqueda de cómo les enseñamos a investigar, con rigor, también con entusiasmo.

Acciones requeridas: ir a las fuentes, citarlas de forma correcta, respetando la autoría. Habrá que saber primero cuáles son las fuentes adecuadas para buscar la información, antes de la tarea minuciosa de clasificar, organizar, procesar. La primera tarea del docente que quiere enseñar a investigar es pautar de la manera más precisa posible el proceso de la investigación. Elaborar una buena guía.

La biblioteca escolar, en su faceta múltiple de espacio físico y de espacios virtuales ofertados, posee un papel privilegiado es este proceso de aprendizaje: un camino de ida y vuelta. Es altamente conveniente diseñar actividades que conduzcan a nuestros alumnos a conocer el uso y las posibilidades de la biblioteca, que tengan como principal método y objetivo la investigación, enmarcada dentro del currículo. Que desarrollen los currículos de las distintas materias, de manera aislada, o, preferiblemente, conectadas -o abiertas- de forma interdisciplinar. Será aún más eficaz para los resultados del aprendizaje si estas actividades se transforman en Unidades Didácticas Integradas que contemplen todos los elementos del currículum: objetivos, contenidos, competencias clave, ejes transversales, metodología, evaluación.