Investigación y Carpeta de Aprendizaje

Investigación y Carpeta de Aprendizaje

Investigación y Carpeta de Aprendizaje (e-Portfolio) en la Universidad

Juan Manuel Martín García. UGR

Para sus alumnos del Máster de Formación del Profesorado. En la asignatura de Metodología de las Ciencias Sociales.

La e-Carpeta de aprendizaje es hoy día una de las técnicas más apreciadas en el campo del diagnóstico y de la orientación en educación, en tanto que informa convenientemente sobre las competencias que una persona o grupo de personas puede demostrar, así como la naturaleza y aprovechamiento del proceso de aprendizaje que ha seguido para obtener dichos logros, además de facilitar la conservación de una documentación relacionada con el proceso de aprendizaje que, con el empleo de las TICs, mantiene un potencial de diverso uso en el tiempo. La e-Carpeta de aprendizaje es el conjunto de materiales que el estudiantado realiza a lo largo de una asignatura recogiendo en ella los resultados de su trabajo individual y en equipo, continuo y supervisado, y en cualquier caso como resultado de un particular proceso de aprendizaje a partir de un diseño previo en el que el profesor tiene un papel activo de primer orden. Para esta asignatura, la e-Carpeta de aprendizaje comprende dos actividades, una de trabajo autónomo y otra de trabajo en equipo, cuyo planteamiento particular, así como su desarrollo y demás especificaciones se explican a continuación.

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Literatura epistolar del Renacimiento

Literatura epistolar del Renacimiento

Artículo:

Para el rey nuestro señor... Fernando el Católico, el conde de Tendilla
y la cultura de su tiempo
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Juan Manuel MARTÍN GARCÍA Universidad de Granada

Resumen: Íñigo López de Mendoza, II conde de Tendilla, primer capitán general del Reino de Granada y primer alcaide de la Alhambra fue uno de los aliados más fieles del rey Fernando el Católico. Su servicio a la corona se tradujo en una participación activa en la Guerra de Granada, en su extraordinaria misión como embajador de los Reyes Católicos ante la Santa Sede y como agente y promotor de obras relacionadas con el mecenazgo real. En este artículo se estudia ese vínculo a través del papel que representa su interesante registro de correspondencia que, además de su valor como testimonio de una época, constituye un ejemplo muy acabado de la literatura epistolar del Renacimiento.

Palabras Clave: Fernando el Católico, Íñigo López de Mendoza, literatura epistolar, Renacimiento, mecenazgo.

Un noble humanista en la corte de los Reyes Católicos

Algún tiempo después de la conmemoración del cuarto centenario de la muerte de Don Íñigo López de Mendoza, concretamente en 1917 y 1918, se publicaba en el Boletín de la Sociedad Española de Excursiones un interesante trabajo con el título “El brote del Renacimiento en los monumentos españoles y los Mendoza del siglo XV”. En él, Elías Tormo, autor de este artículo publicado en varias entregas, afirmaba lo siguiente:

“El conde de Tendilla fue acaso el mejor general de la guerra de Granada (aun entrando en rivalidad con el Gran Capitán), acaso el más glorioso embajador a Italia del Rey Católico (desde luego el más famoso), acaso el mejor político organizador (primer Capitán general de Granada durante veintitrés años), y, sobre todo ello, el magnate español más humanista y más protector de humanistas, y el inspirador primero del Renacimiento entre nosotros, ¡qué así somos de olvidadizos en España!”1.

Su humanismo lo sitúa como iniciador de un fenómeno que alcanzaría sus resultados más extraordinarios a mediados del siglo XVI. En su caso no es posible olvidar que existe una fuerte tradición familiar que en él adquiere una importancia singular. Hijo, nieto y sobrino de tres destacados miembros de la familia Mendoza de los que recibe una influencia que será decisiva en la conformación de su propia forma de ser. Fue su abuelo el marqués de Santillana, ilustre de las letras castellanas y destacado protector de artistas y humanistas de su tiempo. Su tío, al que sus contemporáneos conocían como “el tercer rey de España”, fue Pedro González de Mendoza. Uno y otro habían reunido algunas de las bibliotecas más importantes de su época y así lo han venido a demostrar los estudios que sobre ellas han realizado algunos especialistas2. Y de su padre, también llamado don Íñigo López de Mendoza, se llegó a decir que destacó:

“por lo claro de su inteligencia, así como la esmerada instrucción recibida, pues gustó mucho de adoctrinarse con el estudio del latín, el de los autores clásicos y de la Filosofía, hasta poseer envidiable cultura que le sirvió de mucho para brillar en aquella corte de Juan II tan dada a las manifestaciones de la intelectualidad y para desempeñar con acierto y desenvoltura difíciles misiones diplomáticas”3.

Entre los rasgos que contribuyen a dibujar el perfil más humanista del conde de Tendilla se encuentra, en primer lugar, su afición por la lectura4. Iniciado en ella desde su más temprana infancia, pues así lo recoge uno de sus primeros biógrafos5, debió acompañarle también a lo largo de las campañas militares en las que participó durante la guerra de Granada y, sobre todo, en su embajada italiana6, donde adquirió para su biblioteca algunos ejemplares de códices y manuscritos como la Historia de Bohemia o la comedia latina Syrus escrita por el humanista Domenico Crispo Ramusio. Su afición por la lectura no se agotó ni con el final de la guerra de Granada ni tras su regreso de Italia, más bien todo lo contrario. Instalado en la ciudad de la Alhambra, donde permaneció hasta su muerte, acude constantemente a ella y será, en muchas ocasiones, su principal conexión con el mundo que le rodea. En este sentido, casi al final de su vida, le escribe al obispo de Málaga en septiembre de 1513 y le dice “mi pasatiempo es agora leer y escrevir”7. Precisamente, en su caso, no sólo hay un gusto por los libros, tiene también como afirmó José Szmolka, “aunque modesto, un papel activo”8.

Sea lo primero de ese papel su interesante registro de correspondencia9 que, además de su valor como testimonio y documento de una época, lo tiene también como ejemplo muy acabado de la literatura epistolar del Renacimiento. Objeto de estudio desde las primeras décadas del siglo XX por historiadores como Antonio Paz y Meliá, Manuel Gómez Moreno, Elías Tormo, Francisco Layna Serrano, Emilio Meneses García Meneses o José Cepeda Adán, a lo que se unen los trabajos de José Szmolka Clares, María José Osorio Pérez, Juan María de la Obra Sierra y Amparo Moreno Trujillo, se trata de un grueso corpus epistolar formado por las cartas y documentos que proceden de su despacho en el periodo comprendido entre 1504 y 1515. Se conserva en varios manuscritos repartidos por la Biblioteca Nacional de Madrid y el Archivo Histórico Nacional, aunque la intensa labor de transcripción y estudio que han llevado a cabo algunos de los especialistas que se han mencionado anteriormente, permite conocer una obra que se considera básica [...]

Las ciudades andaluzas en el Renacimiento

Las ciudades andaluzas en el Renacimiento

El Renacimiento y las ciudades andaluzas. La “Nova Roma” y la “capital del Imperio Católico”

JUAN MANUEL MARTÍN GARCÍA

UNIVERSIDAD DE GRANADA

 

El Renacimiento en Andalucía se ha­lla íntimamente ligado a dos he­chos históricos fundamentales: la configuración del primer Estado Moderno europeo, sólo posible a raíz del final de la se­cular guerra contra el Reino de Granada, úl­timo baluarte de la presencia islámica en Occidente; y el descubrimiento de América y la consiguiente proyección transatlántica de la cultura occidental.

Ambos episodios tuvieron lugar en 1492 y los dos representan la liquidación definitiva de la Edad Media (o al menos así lo ha queri­do ver la historiografía) y los albores de una nueva etapa de modernidad política, artísti-ca y cultural que va a contribuir a la particu­lar configuración de los paisajes urbanos y arquitectónicos de una serie de ciudades lla­madas a ocupar, por motivos muy diversos, un lugar fundamental.

En relación con lo primero, es decir, la incorporación de Granada a la Corona de Castilla y el inicio de su redefinición en el marco de un urbanismo cristiano y castella­no, no cabe duda que la realidad de ese nue­vo contexto histórico y cultural que repre­senta el modelo de Estado, que se inaugura con la unión dinástica y matrimonial de los Reyes Católicos a partir de 1464, se va a pro­yectar sobre un escenario lleno de noveda­des. Un paisaje, con especial trascendencia en relación con sus efectos sobre las formas urbanas, que por diversas circunstancias re­sultaba extraordinariamente apropiado para poner en marcha buena parte de los pro­yectos que conforman esta etapa de cambios y transformaciones.

No menos importante va a resultar el episodio de la aventura americana, sobre to­do para Andalucía y, en particular, para la ciudad de Sevilla, en tanto que sirve de so­porte a una nueva visión del mundo con proyecciones hacia lo político, lo económi­co, lo religioso y lo cultural, que en su con­junto convierten a esta tierra del sur penin­sular en un marco de referencia casi obliga­do, en un paradigma, de todo cuanto se ha­ce realidad en los territorios indianos.

 

EL RENACIMIENTO EN ANDALUCÍA ESTÁ LIGADO A DOS HECHOS: LA CONQUISTA DEL REINO DE GRANADA Y EL DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA.

LOS TESTIMONIOS GRÁFICOS

Cualquier aproximación a lo que debió ser la imagen de muchas de las ciudades y poblaciones an­daluzas de comienzos del siglo XVI encuen­tra, necesariamente, un importante sopor­te documental en los numerosos testimo­nios de viajeros, diplomáticos y eruditos en general que las visitan o residen en ellas durante algún tiempo. Los libros de viaje, las relaciones o crónicas de acontecimientos históricos relevantes y, a veces, las aprecia­ciones, en ocasiones marginales, que apare­cen en algunos textos son un buen referente de cómo iban operándose estas transforma­ciones o, al menos, de cuáles eran los ele­mentos de mayor interés.

Lo mismo podría decirse ante la prolife­ración de imágenes y grabados que, de for­ma directa o indirecta, contienen referen­cias sobre aspectos urbanos y arquitectóni­cos de muchas de estas ciudades. Excepcio­nales son en este sentido las representacio­nes que sobre algunas localidades andalu­zas se encuentran incluidas en el Civitates Orbis Terrarum, cuyas ilustraciones fueron realizadas por Joris Hoefnagle y que es, posi­blemente, uno de los primeros intentos de la época moderna por captar, con fidelidad y rigor, la fisonomía urbana de muchas de las ciudades que se incluyen en la obra. Y todo ello como parte del creciente interés que se produce durante el reinado de Felipe II por todo lo que tiene que ver con la representa­ción gráfica de la realidad y las políticas de intervención sobre el territorio.